El cuerpo como herramienta de comunicación y autoconocimiento

yoga santo domingo

Nuestro cuerpo es nuestra principal herramienta de comunicación. Escuchamos con frecuencia sobre la comunicación no verbal. Analizamos constantemente, el uso de nuestros gestos para evitar malentendidos e interpretar a la vez a los demás por medio de sus ademanes corporales. Aunque el cuerpo es capaz de comunicar inclusive sin que nos demos cuenta a aquellos que nos rodean. Expresa estados de ánimo, intereses, actitudes. Pero nuestras posturas y gestos no sólo comunican a otras personas, sino que el público número uno de nuestro cuerpo somos nosotros mismos. Nuestro comportamiento no verbal influye en cómo pensamos sobre nosotros mismos y nuestra autoestima.

A veces, si estamos nerviosos o tristes, escondemos el pecho y bajamos los hombros. Muchas veces, en entornos nuevos, donde nos sentimos amenazados o inseguros, nos encogemos y difícilmente salimos de esta posición. Pero por igual esta mala postura puede provocar en nosotros un estado de inseguridad y tristeza. Muchas veces, en esta misma situación, es difícil superar el desafío porque no somos capaces de cambiar nuestro lenguaje corporal. Lo cierto es que hacer el camino inverso puede influir en nuestro estado de ánimo. Una buena postura, con pecho erguido y hombros hacia atrás, puede mejorar nuestra actitud a una más asertiva, confiada, cómoda y segura.

Estudios evidencian que la producción en nuestro cuerpo de dos hormonas elementales, la testosterona y el cortisol, están relacionadas y son influenciadas por las posiciones y el lenguaje corporal que asumimos. La testosterona es la hormona característica de la fortaleza, seguridad y dominancia, mientras que el cortisol es una hormona liberada en situaciones estresantes y de tristeza. Una postura adecuada, con hombros bien posicionados y el pecho erguido, contribuye a una mayor producción de testosterona, mientras que una mala postura fomenta la liberación de dosis de cortisol.

El trabajo de una postura positiva empieza a partir de pequeños cambios y con el tiempo se asienta con permanencia en nuestro comportamiento. Algo tan sencillo como pararte en posición erguida por dos minutos ya mejora tu estado de ánimo y te hace más fuerte y confiado frente a cualquier situación y las personas que te rodean. Por eso, en nuestras prácticas buscamos siempre mantener la buena postura, generando en nuestros alumnos estados de ánimo positivos y de comodidad y confianza. Es cierto que mantener posturas de poder y fortaleza es difícil al inicio, puesto que los músculos no acostumbran a mantener posiciones como ésta por largos períodos de tiempo, pero una práctica regular refuerza nuestra musculatura, haciendo que nuestro cuerpo adopte la buena postura de forma instintiva. Esto a largo plazo es capaz de generar cambios en nuestro estado de ánimo.

Recuerda que una buena postura constante en nuestros cuerpos, permite lograr mentes más positivas. De la misma manera, una mente positiva es capaz de generar comportamientos asertivos y por ende, mejores resultados en nuestro día a día.

Mantén tu columna extendida

Aquí te dejamos una secuencia que te ayudará a fortalecer la musculatura que envuelve la columna y con eso podrás mejorar tu postura y, consecuentemente, tu estado de ánimo.

 Entrelaza los dedos por detrás de la cintura y aleja tus brazos de la espalda tanto como puedas, proyectando el pecho hacia el frente y llevando los hombros hacia atrás. Mientras alejas los brazos de la espalda, eleva una pierna hacia atrás y permanece algunos instantes tratando de mantener la posición lo más firme y estable que consigas. Compensa, realizando todo hacia el mismo lado. Con eso no sólo fortalecerás la pierna que te sirve de base, también estarás fortaleciendo la musculatura de la espalda y mejorando tu concentración.

Entrelaza los dedos por detrás de la cintura y aleja tus brazos de la espalda tanto como puedas, proyectando el pecho hacia el frente y llevando los hombros hacia atrás. Mientras alejas los brazos de la espalda, eleva una pierna hacia atrás y permanece algunos instantes tratando de mantener la posición lo más firme y estable que consigas. Compensa, realizando todo hacia el mismo lado. Con eso no sólo fortalecerás la pierna que te sirve de base, también estarás fortaleciendo la musculatura de la espalda y mejorando tu concentración.

 Manteniendo las piernas extendidas, trata de apoyar tus manos en el suelo, sin dejar caer la cabeza. De hecho, trata de bajar intentando proyectar el pecho hacia afuera y manteniendo la mirada hacia el frente.

Manteniendo las piernas extendidas, trata de apoyar tus manos en el suelo, sin dejar caer la cabeza. De hecho, trata de bajar intentando proyectar el pecho hacia afuera y manteniendo la mirada hacia el frente.

 Apóya tus manos -o mejor aún: la punta los dedos- y piés en el suelo y trata de mantener todo el cuerpo bien extendido. Esta posición te ayudará a fortalecer una gran cantidad de los músculos que ayudan a sostener la columna extendida. Los músculos abdominales, por ejemplo, son unos de los más favorecidos.

Apóya tus manos -o mejor aún: la punta los dedos- y piés en el suelo y trata de mantener todo el cuerpo bien extendido. Esta posición te ayudará a fortalecer una gran cantidad de los músculos que ayudan a sostener la columna extendida. Los músculos abdominales, por ejemplo, son unos de los más favorecidos.

 Desde la posición anterior, proyecta las caderas hacia el frente, el pecho hacia arriba y la cabeza hacia atrás. Trata -con cuidado- de que toda la columna se flexione hacia atrás, haciendo que toda la musculatura de la espalda se contraiga y se fortalezca. Al hacer la posición, observa que tus talones se mantengan juntos y tus glúteos contraídos.

Desde la posición anterior, proyecta las caderas hacia el frente, el pecho hacia arriba y la cabeza hacia atrás. Trata -con cuidado- de que toda la columna se flexione hacia atrás, haciendo que toda la musculatura de la espalda se contraiga y se fortalezca. Al hacer la posición, observa que tus talones se mantengan juntos y tus glúteos contraídos.

 Apoya una rodilla en el suelo y la otra pierna extendida hacia el lado. Al inspirar eleva los brazos y con la exhalación flexiona la columna hacia el lado de la pierna que está extendida. Permanece algunos instantes permitiendo que se distienda la musculatura intercostal y que se vaya fortaleciendo la los oblicuos y el abdomen. Compensa realizando lo mismo hacia ambos lados.

Apoya una rodilla en el suelo y la otra pierna extendida hacia el lado. Al inspirar eleva los brazos y con la exhalación flexiona la columna hacia el lado de la pierna que está extendida. Permanece algunos instantes permitiendo que se distienda la musculatura intercostal y que se vaya fortaleciendo la los oblicuos y el abdomen. Compensa realizando lo mismo hacia ambos lados.

 Sentado en el suelo, extiende una pierna y flexiona el tronco sobre ella. Permite que se descontraiga la musculatura de la espalda y trata de involucrar la musculatura abdominal. Intenta bajar desde las caderas, de forma que el pecho y el abdomen se acerquen a la pierna antes que la cabeza. Realiza para ambos lados.

Sentado en el suelo, extiende una pierna y flexiona el tronco sobre ella. Permite que se descontraiga la musculatura de la espalda y trata de involucrar la musculatura abdominal. Intenta bajar desde las caderas, de forma que el pecho y el abdomen se acerquen a la pierna antes que la cabeza. Realiza para ambos lados.

 Cruza una pierna sobre la otra y gira el torso hacia la pierna que queda arriba. Con el brazo contrario ve haciendo palanca sobre la pierna para ayudarte a girar más el torso. Apoya la mano de atrás de forma que te ayude a mantener la columna especialmente extendida. Compensa.

Cruza una pierna sobre la otra y gira el torso hacia la pierna que queda arriba. Con el brazo contrario ve haciendo palanca sobre la pierna para ayudarte a girar más el torso. Apoya la mano de atrás de forma que te ayude a mantener la columna especialmente extendida. Compensa.

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